El elefante encadenado
Un cuento de Jorge Bucay sobre intentar las cosas:
EL ELEFANTE ENCADENADO
-No puedo -le dije-. ¡No puedo!
-¿Seguro? –me preguntó él.
-Sí, nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento… Pero sé que no puedo.
-Así es, Demian. Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cuentos a estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que <no podemos> hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos.
Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré.
Jorge hizo una larga pausa. Luego se acercó, se sentó en el suelo frente a mí y siguió:
-Eso es lo que te pasa, Demi. Vives condicionado por el recuerdo de un Damián que ya no existe, que no pudo.
Tu única manera de saber si puedes conseguirlo es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo tu corazón… ¡Todo tu corazón!
PD: Miraaaa, un elefant!!!!!! (Brometa, brometa... :P)
EL ELEFANTE ENCADENADO
-No puedo -le dije-. ¡No puedo!
-¿Seguro? –me preguntó él.
-Sí, nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento… Pero sé que no puedo.
El gordo se sentó a lo buda en aquellos horribles sillones azules de su consultorio. Sonrió, me miró a los ojos y, bajando la voz como hacía cada vez que quería ser escuchado atentamente, me dijo:
-Déjame que te cuente…
"Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Porqué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?”
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
“EL ELEFANTE DEL CIRCO NO ESCAPA PORQUE HA ESTADO ATADO A UNA ESTACA PARECIDA DESDE QUE ERA MUY, MUY PEQUEÑO.”
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujetado a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza..."
PD: Miraaaa, un elefant!!!!!! (Brometa, brometa... :P)

5 comentarios:
Mmmmm.... maestro Bucay... quant he après, com m'he identificat i com m'han agradat els seus llibres i alguns dels seus contes... i que representetius són... el reflexe de com és la vida explicat amb una certa innocència..
Una de les seves múltiples frases:
- Hay que tener el coraje de ser el protagonista de nuestra vida. Porque si se cede el protagónico, no hay película
Un petó de la noia de l'elefant..
Mmmmmmm, están on-line estos cuentos?
Un besito!!
Que contestación más rápida, así da gusto! Muchas gracias!
Pues cuando puedas ya me dirás de donde los puedo capturar así me ahorro de comprarme el libro jojojo (silbo)
De los comentarios... tiempo al tiempo que necesito tiempo, ahí queda eso jajajaja
Muuuuua!
qué cuento más bonito!! ^^
tiene mucha razón.
un besito wapiiii !
Niniaaaaaaaa!
Cuando me has leido el pensamiento???
Ayer mismo pensaba en esto del miedo y esas cosas...y yo misma me repetí lo que el niño : no puedo no puedo no puedo!
Y...mira, al final entre todos me haréis creer que sí que puedo.
Ya no quiero ser más elefante!!!!!!!!!
Me ayudas?? =)
P.D.: Ahora que digo elefante, me he acordado de cuando en Atenas tenías aquellas patas (de elefante xD)
Un aplausooooo con ola incluido por tu post de hoy, en serio!
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